Roberto, Magda, John y María Luisa representan formas distintas de excepcionalidad que pueden entenderse bien si se entiende cuál es la naturaleza de los elementos que constituyen su perfil; en primer lugar la inteligencia, pero también el contexto y la personalidad.
Cuando se habla de habilidades o competencias, una excepcionalidad podría identificarse como algo que se aleja de lo típico, sea en el sentido de poseerlas en una medida elevada, como rara vez se ve, o bien en el sentido de poseerlas en una medida atípicamente escasa. De hecho, en el lenguaje científico psicopedagógico inglés, alguna vez el términoexceptional se refiere a ambos casos, y como prueba de ello, la célebre revista americanaExceptional Children se ocupa primordialmente de niños con problemas y discapacidades, caracterizadas por una escasa posesión de habilidades intelectuales.
En este libro nos ocupamos en cambio de excepcionalidades, en referencia solo a los casos de dotación elevada, aunque tendremos ocasión de ver que el hecho de tener una superdotación no implica la ausencia de debilidades. Y esto, no solo en el plano emotivo-relacional sino también en el cognitivo.
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