Este libro1 se ocupa de las formas de comerciar y de aspectos de navegación en una gran región americana que se ha caracterizado desde la llegada de los europeos por concentrar movimientos marítimos y rutas comerciales, primero sólo recorridas por barcos españoles, pero, a partir de la cuarta década del sigloxvi también usadas por los súbditos de otras potencias europeas: ingleses, franceses y holandeses. Esta presencia se amplió en el sigloxvii a portugueses, daneses y suecos y, en la segunda mitad del sigloxviii, a angloamericanos, a los que se sumaron los comerciantes de las ciudades hanseáticas del norte de Europa. Hasta hoy, el llamado Gran Caribe, Circuncaribe o Golfo-Caribe ha conservado su papel como importante región de tránsito comercial, reforzado desde inicios del siglo pasado con la apertura del canal de Panamá.
Los doce trabajos reunidos en esta publicación quieren mostrar el desenvolvimiento del Gran Caribe como zona de entrecruce de rutas de navegación utilizadas con fines comerciales por comunidades mercantiles nacionales2 e individuos extranjeros asentados o de paso en sus puertos. En el centro de la atención están las formas que encontraron esos actores para comerciar en beneficio de sus intereses, aun si para ello tenían que transgredir normas y leyes establecidas por los diferentes gobiernos monárquicos y republicanos. Si bien la mayor parte de los trabajos –ocho en total– se ocupan de las prácticas comerciales durante el predominio de España en las regiones continentales colindantes con el Golfo de México y el mar Caribe, así como en varias de las Antillas, dos de las contribuciones tratan el periodo de ruptura con el orden virreinal y dos se adentran en el sigloxix, mostrando con ello los nuevos escenarios posindependientes. Entre los trabajos que corresponden al periodo virreinal de la América española encontramos dos aportaciones que conectan la arqueología marítima con la historia de navegación, ya que los estudios de naufragios de la zona grancaribeña permiten precisar las rutas comerciales, comprobar los cargamentos y finalmente establecer los fines con los cuales se utilizaban las embarcaciones hundidas.
En lo geográfico, se cubren los espacios administrativos de los virreinatos de Nueva España –desde Cuba hasta la capitanía general de Guatemala pasando por el reino novohispano– y del Nuevo Reino de Granada, así como de México y Colombia en la época independiente. También encontramos referencias a islas antillanas no hispanas, Jamaica, las Islas Vírgenes y Saint Barthélemy, que por su ubicación tuvieron un papel fundamental en las estrategias mercantiles legales e ilegales de otras potencias europeas. De esta manera, desde enfoques generales y particulares, el conjunto de trabajos permite apreciar un vasto panorama y presenta diferentes acercamientos cronológicos y metodológicos de las prácticas comerciales de exportación e importación de bienes instauradas desde fines del sigloxvi. Las doce contribuciones del libro permiten conocer transformaciones importantes de navegación y negocios a lo largo de los siguientes tres siglos que desembocaron en formas de hacer comercio bajo los primeros gobiernos independientes, conservando, sin embargo, muchas de las características de los periodos anteriores.
Hablamos de prácticas comerciales y de navegación porque estas nociones aluden a la diversidad de modos de comerciar y navegar a pesar de que para una u otra actividad existían reglas bien definidas. Estas prácticas son, además, acciones culturalmente determinadas, que incluyen la influencia de tradiciones y experiencias, su adaptación a coyunturas específicas y escenarios cambiantes. Tanto en tiempos virreinales como republicanos, coexistían la “práctica” de ejercer el comercio según las reglamentaciones vigentes con múltiples formas de transgredir estas reglas, de encontrar vías para evitar el pago de impuestos al monarca o al gobierno republicano. Estas formas de transgresión respondían al interés de los mismos comerciantes, los intermediarios, pero también al de los consumidores. Las prácticas ilícitas de comerciar no únicamente se llevaron a cabo para obtener mayores ganancias o hacerse de mercancías a un precio menor sino también para remediar situaciones de desabasto, sobre todo en zonas aisladas y marginadas de las grandes rutas y alejadas de los principales puertos, como lo muestran algunos de los trabajos aquí reunidos. Vinculadas con las diversas prácticas comerciales estaban las de navegación. Aquí se alude a los conocimientos de rutas marítimas y a la experiencia náutica de los navegantes, indispensables para eludir barcos enemigos y guardacostas encargados de combatir el contrabando, para esquivar los peligros de naufragar durante los viajes por el Atlántico y el Gran Caribe, y en alta mar y zonas costeras, conocer bajos y aguas poco profundas, cayos y arrecifes que, en ocasiones, se convirtieron en amenazas a la vida de tripulaciones y comerciantes, sobre todo bajo condiciones meteorológicas difíciles. Los dos últimos trabajos de este libro estudian el tema de las rutas marítimas, los obstáculos naturales en las costas y alta mar, los posibles enfrentamientos bélicos y las fallas humanas que en conjunto podían llevar al naufragio.
El título de este libro hace alusión a la fluidez entre lo legal, lo ilícito y lo clandestino que caracterizaba al comercio marítimo de las costas del Gran Caribe. Se usaban canales legales para introducir o sacar subrepticiamente mercadería, productos de la tierra y p