: Diana Guillén
: ¿Primavera Mexicana? El #YoSoy132 y los avatares de una sociedad desencantada
: Instituto Mora
: 9786079475994
: 1
: CHF 10.80
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: Soziologie
: Spanish
: 327
: Wasserzeichen
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
Cuando el #YoSoy132 despertó, el pri seguía allí: lo sucedido en el auditorio de la Universidad Iberoamericana (UIA) al amparo del ejercicio de deliberación denominado Buen Ciudadano Ibero da fe de ello. ¿En qué momento la situación se salió de control?, ¿fue la incapacidad de Enrique Peña Nieto para manejar a un público frente al que no estaba acostumbrado a pararse?, ¿debe revisarse la presunción de que las prácticas ciudadanas involucran posturas asépticas y ajenas a la conflictividad del día a día?, ¿los agravios acumulados se habrían hecho presentes cualquiera que hubiese sido la actitud del candidato priista? La propuesta del presente volumen es que en lugar de elegir respuestas únicas, conviene imaginar la combinación de variables múltiples, las largas y cortas duraciones braudelianas se entretejen en todo proceso social y desde esa doble vertiente ni la centralidad del tema atenquense en la agenda que encendió el polvorín, ni el manejo que el exgobernador del Estado de México hizo del mismo, fueron una casualidad. Al igual que los ropajes del emperador, la desnudez del autoritarismo mexicano quedó al descubierto y cuando el #YoSoy132 despertó, el pri seguía allí.

Diana Guillén. Socióloga política que desde 1984 se ha desempeñado como profesora-investigadora de tiempo completo en el Instituto Mora y como profesora de asignatura de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Sus actuales líneas de investigación y docencia giran alrededor de tres grandes ejes: las instituciones y prácticas sociopolíticas; las apropiaciones, usos y transformaciones del espacio; y la imagen como fuente para la investigación social. Entre sus publicaciones recientes destacan: 'La legitimidad como desafío democrático: expectativas públicas, capacidades institucionales y descontentos ciudadanos en México', México, El Colegio de la Frontera Norte, 2017, libro coordinado de manera conjunta con Alejandro Monsiváis Carrillo, y 'Societies in Movement vs. Institutional Continuities? Insights from the Zapatista Experience', 'Latin American Perspectives', Sage Journals, vol. 44, núm. 4, 2017.

PRESENTACIÓN


En México el tránsito hacia una democracia plena se mantiene como anhelo para el sigloxxi. Varios de los rasgos autoritarios del sistema político que en el pasado marcaron el ascenso y fortalecimiento del priismo han cedido terreno y aun así nuestrohabitus continúa reproduciendo prácticas que dificultan llevar hasta sus últimas consecuencias las conquistas alcanzadas. Es cierto que los ejercicios electorales ofrecen mayores garantías para quienes apuestan por ellos y también lo es que se ha avanzado un buen trecho en términos del diseño y funcionamiento institucionales, sin embargo vicios rastreables en el largo plazo que se niegan a desaparecer le restan efectividad al camino andado.

De las mutaciones que ha sufrido el régimen nacido de la revolución, quizá el triunfo de un partido distinto al Revolucionario Institucional (pri) en las elecciones para la presidencia de la república haya sido el que más expectativas generó. El arribo de Vicente Fox a la primera magistratura del país demostró la viabilidad de un escenario que apenas década y media atrás parecía cuesta arriba y, de paso, invitó a repensar hasta dónde ese cambio de estafeta era el punto de llegada del horizonte democrático.

El tiempo ha demostrado que la alternancia que tuvo lugar el año 2000 significó construir y reconocer nuevos referentes en el plano electoral. Alrededor de ella cristalizó un proceso de rediseño institucional y apertura política vinculado con las modificaciones a las reglas del juego partidista; sin embargo, dicho proceso, lejos de transformar las bases del régimen posrevolucionario se limitó a refuncionalizarlo. Potenciar las urnas como mecanismo de representación democrática nunca será desdeñable, pero, como demostraron los comicios de 2006 y 2012, quedan asignaturas pendientes para que el ejercicio ciudadano de votar y ser votado adquiera pleno sentido.

Actuar en función del interés de los representados y hacerlo de manera responsiva hacia ellos no parece ser el principio rector de escenarios en los que tanto las ofertas partidarias como las candidaturas y programas de gobierno se vuelven intercambiables. Las limitaciones de una forma de pluralidad política de este tipo son muchas, y si a ellas agregamos las expectativas societales que dicha pluralidad había generado mientras se mantuvo como horizonte a alcanzar, se entenderá el desencanto que reinaba entre amplias capas de la población durante la contienda electoral de 2012.

Cuando despertó el #YoSoy132, elpri seguía allí; lo sucedido en el auditorio de la Universidad Iberoamericana (uia) al amparo del ejercicio de deliberación denominado Buen Ciudadano Ibero da fe de ello. ¿En qué momento la situación se salió de control?, ¿fue la incapacidad de Enrique Peña Nieto para manejar a un público que no estaba acostumbrado a enfrentar?, ¿debe revisarse la presunción de que las prácticas ciudadanas involucran posturas asépticas y ajenas a la conflictividad del día a día?, ¿los agravios acumulados se habrían hecho presentes, cualquiera que hubiese sido la actitud del candidato priista?

Me inclino a pensar que, en lugar de elegir respuestas únicas, conviene imaginar la combinación de variables múltiples, pues las largas y cortas duraciones braudelianas se entretejen en todo proceso social y, desde esa doble vertiente, ni la centralidad del tema atenquense en la agenda que encendió el polvorín, ni el manejo que el ex gobernador del Estado de México hizo del mismo, fueron una casualidad. Al igual que los ropajes del emperador, la desnudez del autoritarismo mexicano quedó al descubierto cuando se solicitaron explicaciones sobre un acto de gobierno frente al que voces y cartulinas de los asistentes mostraron repudio.

Tanto la reacción inicial del candidato priista, como las descalificaciones posteriores por parte de su equipo de trabajo y de otros integrantes de la clase política nacional, contradijeron el espíritu cívico que animaba los encuentros convocados por lauia para que sus estudiantes interactuaran con todos los candidatos a la presidencia de la república. El asunto a mi juicio no es menor, pues allí encontramos la intersección entre la anécdota del momento y la acumulación de inconformidad que, en medio del linchamiento mediático del que fueron objeto, potenció la protesta inicial de los jóvenes.

Vistos en retrospectiva, los días que precedieron y sucedieron