: Ana Rosa Suárez
: Descifrando a Trump desde la historia
: Instituto Mora
: 9786078611959
: 1
: CHF 11.70
:
: Sozialwissenschaften allgemein
: Spanish
: 232
: Wasserzeichen
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
Como a muchas otras personas alrededor del mundo, el resultado de las elecciones de noviembre del 2016 en Estados Unidos generó una gran inquietud en los autores de este libro. Su reacción, tras el pasmo inicial, fue tratar de explicar el fenómeno Trump tanto a sí mismos como a los académicos y público en general, recurriendo a la revisión del arribo y primeros años del nuevo gobierno a la luz de la historia, para ver si podían observarse patrones y valorar o en su caso condenar, pero sobre todo entender y explicar las características y los alcances del discurso y acciones de este presidente, al igual que evaluar las opciones del presente en el contexto actual. El volumen que aquí se presenta es el resultado de esta reflexión, a través de tres áreas temáticas: las analogías de Trump con determinadas figuras y momentos de la historia de su país; la comunicación y los intercambios económicos y el movimiento de personas, las identidades y la frontera México-Estados Unidos.

Ana Rosa Suárez Argüello. Doctora en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México, profesora-investigadora de tiempo completo del Instituto Mora y profesora de Historia de Estados Unidos y México en el siglo XIX, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y en el posgrado del Instituto Mora. Ha merecido los premios Francisco Javier Clavijero (1994) y Genaro Estrada (2001). Es editora de la revista BiCentenario. El ayer y hoy de México y coordinadora de la maestría en Historia Moderna y Contemporánea en el Instituto Mora.

Introducción


Como a muchas otras personas alrededor del mundo, el resultado de las elecciones de noviembre de 2016 en Estados Unidos nos causó asombro, desconcierto e inquietud. Asombro, por el éxito de Donald Trump y la cantidad de apoyo recibido por un candidato con sus características, más allá del hecho de que la mayoría del voto popular hubiera favorecido a su contrincante, Hillary Clinton. Desconcierto, por su campaña extremista, hostigadora, racista y de creciente y profunda división social y de la opinión pública, tanto dentro como fuera de Estados Unidos, y que hizo del muro fronterizo con México un símbolo de su política y su visión del mundo. Inquietud, por lo que su ascenso a la presidencia iba a ocasionar en la gestión del poder y las relaciones internacionales de su país.

Nuestra reacción, tras el pasmo inicial, fue tratar de hacer algo para contribuir a explicar el fenómeno Trump a nosotros mismos y a los demás, tanto académicos como público en general, recurriendo a la revisión de la experiencia histórica estadunidense, para verificar si resultaba posible encontrar en ella antecedentes, similitudes o discrepancias con las ideas y las prácticas del que hoy es el trigésimo noveno presidente de Estados Unidos. Apostamos entonces a revisar el arribo y los primeros años del gobierno de Trump a la luz de la historia, para ver si podían observarse patrones y valorar o en su caso condenar, pero sobre todo entender y explicar las características y los alcances de su discurso y acciones, así como para evaluar las opciones del presente frente al contexto establecido. Nuestra intención fue descubrir hasta qué punto una organización que ha durado más de doscientos años, con sus ajustes y adaptaciones, logró blindar el futuro del vecino país del norte y si desconocer o rechazar las lecciones del pasado ha significado y puede significar problemas. Desde luego, esto no implicó que se pretendiera entender el pasado de acuerdo con los principios del presente, sino en sus propios términos.

El riesgo era que equiparar el hoy con el ayer podría llevarnos a pensar que en la campaña y la presidencia de Trump no hubo o hay nada realmente nuevo o temible, y que si bien Estados Unidos ha pasado por momentos muy difíciles, ha sobrevivido y aun progresado en el camino de la libertad, la igualdad y la felicidad que le prometieron sus padres fundadores. Podíamos también considerar que Trump no es más que otro presidente, con un lapso y facultades limitadas, y que aun cuando lo que proclame y lo que haga sean muy dañinos, va a pasar y, al contrastarlo con otras figuras del pasado, concluir que sus abusos, por no ser novedosos, tienen un límite.

Y es que, en efecto, la historia nos permite entender cómo se formó el presente y nos da pautas para evaluar las rupturas y continuidades existentes entre el pasado y el momento actual. De hecho, pudimos constatar que muchos de los elementos que caracterizan al actual mandatario del país vecino del norte y a su gobierno, así como las ideas principales de su programa político, no son originales. El nativismo y el rechazo a los inmigrantes, el populismo, el racismo, el nacionalismo con visos aislacionistas, el proteccionismo económico, etc., son rasgos que gozan de una larga trayectoria en el pasado estadunidense. El propio lema de su campaña política, Make America Great Again, implica un elemento nostálgico, la visión de un pasado indefinido en el que supuestamente todo resultaba ideal. En suma, tal parecía que su victoria electoral no debió sorprendernos tanto, pues en buena medida la logró porque fue capaz de exaltar y sacar ventaja de ideas y sentimientos con raigambre en un sector amplio del público de su país.

Sin embargo, con la certeza de que debíamos