El envejecimiento de la población española, como el de las poblaciones desarrolladas en general y en particular las europeas occidentales, es un resultado de la acción conjunta de una prolongada disminución de la mortalidad y, por tanto, del aumento de la esperanza de vida, y de la prolongada y recientemente acelerada disminución de la fecundidad.
En el caso concreto de España, los cambios experimentados en la mortalidad y en la fecundidad han sido extraordinarios, de manera que en el momento actual se disfruta de una de las esperanzas de vida más altas de Europa y, por t