: Gloria Pérez Serrano, Mª Victoria Pérez de Guzmán Puya
: El animador Buenas prácticas de Acción Sociocultural
: Narcea Ediciones
: 9788427730151
: Sociocultural
: 1
: CHF 11.70
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: Allgemeines, Lexika
: Spanish
: 184
: DRM
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
Este libro presenta con rigor y sistematización los aspectos teóricos y prácticos de la Acción Sociocultural y aborda con gran precisión la figura del animador así como los diferentes ámbitos y técnicas de su intervención. El animador está llamado a desempeñar un papel clave como dinamizador de grupos en diferentes ámbitos y estadios de la vida: infancia, juventud, personas adultas y mayores. Así como en el uso adecuado del ocio y el tiempo libre, y el desarrollo de la comunidad, potenciando la solidaridad, la participación y la ayuda mutua.

Gloria PÉREZ SERRANO es Catedrática de Pedagogía Social de la UNED. Dirige Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria y el Máster en Intervención Educativa en Contextos Sociales. Cuenta con numerosas publicaciones e investigaciones en educación social, animación sociocultural y metodología de investigación cualitativa. Mª Victoria PÉREZ DE GUZMÁN PUYA, Doctora en Pedagogía, es Profesora del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla-España). Sus líneas de investigación se centran en el campo de la Pedagogía Social: animación sociocultural y desarrollo comunitario, valores, educación de adultos y personas mayores y metodologías cualitativas. Es miembro de la Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social y Secretaria de Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria.

PRÓLOGO


En su último informe, el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas resalta el papel de la cultura como una contribución específica al desarrollo de las libertades y de los pueblos. Potenciar la cultura no significa tan sólo incrementar el nivel educativo, sino también el desarrollo global de la población. A lo largo de la historia se ha constatado la vinculación existente entre desarrollo cultural y desarrollo económico. La pobreza se manifiesta en la carencia de recursos materiales y de nivel cultural que impide participar en actividades diversas y formar parte de los diferentes grupos humanos. La falta de una cultura básica niega posibilidades de participación.

Por tanto, la riqueza cultural es uno de los valores principales de las personas, lo que incide de forma decisiva en su desarrollo no sólo económico, sino también personal y social. Este capital invisible se ha convertido en la fuerza motora capaz de dinamizar y transformar las sociedades y los pueblos que lo poseen, aunque también contribuye a hacer más visible la brecha norte-sur. El desarrollo se encamina a fomentar las potencialidades de las personas, tanto desde la perspectiva individual como socia