El proceso fundacional de los poblados de Vueltabajo, durante el periodo colonial, tuvo particularidades persas. Cada lugar escogido para levantar las primeras viviendas pudo demorar años e incluso siglos, hasta adquirir la fisonomía de un sitio urbano.
La parte más occidental del territorio nacional fue, desde el siglo XVI, un enclave de lento crecimiento demográfico. Está considerada entre las regiones cubanas de mayor complejidad geográfica por su configuración alargada y estrecha, sus montañas y llanuras, entre ellas, la cársica de Guanahacabibes. En esta región no se erigió ninguna villa por los colonizadores y los escasos conglomerados poblacionales fueron intermitentes, hasta finalizado el siglo XVII. Durante los primeros 200 años de dominio español la región de Vueltabajo se caracterizó por el despoblamiento y abandono de las autoridades peninsulares.
Para la siguiente centuria aparecen algunos poblados constituidos por pequeños grupos de inmuebles alrededor de una iglesia, pero no es hasta el siglo XIX que estos lugares experimentan un acelerado crecimiento, debido al auge del tabaco, el azúcar y el café.
La insuficiente atención de las autoridades coloniales, trajo como consecuencia la inseguridad en Vueltabajo, enclave utilizado por corsarios y piratas para refugiarse y contrabandear cueros, carnes y tabaco, por lo menos hasta finales del siglo XVIII.
Bajo esas prerrogativas fue surgiendo una región histórica, distinguida entre las más prósperas de la nación, con un aumento considerable de sus habitantes, debido a la alta demanda del tabaco.
En los inicios del siglo XVII se reportaba el caserío de Guane, pero sin gran trascendencia, porque no hubo acto fundacional, ni durabilidad como centro urbano, según se expresó en algunas fuentes documentales. En 1680 no estaban dadas las condiciones en Vueltabajo para declarar la existencia de un poblado, puesto que en ningún hato o corral vivían más de diez personas.
Es imposible definir una fecha precisa de surgimiento de la mayoría de los poblados del territorio. Historiadores y geógrafos asumen criterios persos, confundiendo la fecha de mercedación de los cabildos como el acta fundacional. Así sucede con Pinar del Río, al mercedarse Río Feo y San Mateo a mediados del siglo XVI, cuando tal acta constituyó una simple autorización para la cría de ganado.
La existencia de una o varias casas de madera, guano, yagua o embarrado en el centro de algún hato o corral, fue típico de aquellas grandes dimensiones de tierra y en muchos casos dieron paso a los núcleos urbanos en Vueltabajo.
Se puede asegurar la existencia de un lento proceso, durante el cual surgen y se consolidan los primeros caseríos en esta región, en el siglo XVIII, pero la escasa población, los incendios y las crecidas de los ríos determinaron su mudanza de un sitio a otro, hasta ubicarse en el lugar adecuado.
La mayoría de los poblados de Vueltabajo se fueron levantando en la llanura sur, más extensa y de mejores condiciones para la agricultura y la ganadería. No obstante, en la llanura norte y el sistema montañoso de Guaniguanico, surgieron diferentes asentamientos como Mariel, Cabaña, San Diego de Núñez, Bahía Honda, Las Pozas, La Palma, Viñales, Baja y Sumidero.
En la llanura sur estaban Guanajay, Artemisa, Candelaria, San Cristóbal, Los Palacios, Paso Real de San Diego, San Diego de Los Baños, Consolación del Sur, Pinar del Río, San Luis, San Juan y Martínez, Guane, Paso Real de Guane y Mantua. Considerados entre los primeros establecidos y los más importantes, ninguno de estos sitios, con la excepción de Mariel, se constituyó en las costas.
Las normas establecidas por el estado español para el fomento de un poblado, en cuanto a estructura de calles, manzanas, Plaza de Armas, disposición de sola