El Aprendizaje Basado en Proyectos (Project-Based Learning —PBL—) se ha convertido en una popular estrategia de enseñanza y aprendizaje que demostró su capacidad de motivar a los estudiantes para conseguir un aprendizaje real y comprometido (Bender, 2012; Krauss y Boss, 2013; Wurdinger, 2016). Tanto que algunas de las propuestas educativas innovadoras —desde la Educación Infantil, pasando por Primaria o Secundaria, hasta la Universitaria— más interesantes que se están dando en todo el mundo en la actualidad, se basan en sus postulados.
Curiosamente, aunque no se trata una propuesta nueva (su origen se remonta a los planteamientos de Kilpatrick en 1921 e incluso de Dewey en 1916) no contamos con una única definición consensuada de lo que es el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP). Quizá porque depende del lugar desde dónde partimos y hasta dónde queremos llegar con su uso. Así, el ABP puede considerarse una técnica, un enfoque de enseñanza, un modelo o hasta un tipo de aprendizaje o de enseñanza. Claro, bajo este nombre de ABP conviven desde experiencias desarrolladas en un tiempo muy limitado por un docente en una materia determinada hasta estrategias profundas de transformación escolar en las que todo el claustro decide incardinar el trabajo de un trimestre en torno a un proyecto común de carácter interdisciplinar. En una revisión de la investigación, que se ha convertido en clásica sobre el ABP, Thomas (2000) identificó cinco de sus características más distintivas:
• Uso de proyectos que se centran en contenidos clave del currículo. Estos proyectos se convierten en el vehículo principal para el aprendizaje de los temas y, a menudo, la evaluación.
• Proyectos basados en preguntas guía (Blumenfeldet al., 1991), que deben estar relacionadas con el currículo y elaboradas tanto para desarrollar un fuerte compromiso de los estudiantes como para fomentar la búsqueda activa de soluciones.
• Proyectos que involucran a los estudiantes de manera que requieren que identifiquen problemas, desarrollen y diseñen soluciones y puedan crear un producto final como una presentación, un informe, una invención o modelo.
• Proyectos centrados en el estudiante. Los docentes sirven como facilitadores y guías, pero son los estudiantes quienes definen, eligen y llevan a cabo sus proyectos.
• Proyectos desarrollados a partir de ideas y problemas basados en la realidad, no en ejercicios y actividades académicas. Los proyectos representan esfuerzos auténticos para resolver o investigar dilemas del mundo real.
Pero también es posible encontrar otr