Prólogo
José Ma. López Mazz
udelar,fhce/cure.sni/anii
El punto de partida de este libro es una sucesión de imágenes que reportan la historia de personas “desaparecidas”, y las circunstancias de sus reapariciones arqueoantropológicas. Desafiando la impunidad y el silencio, este libro –desde la introducción de Silvia Dutrénit, su coordinadora– nos lleva por diferentes itinerarios del terror de Estado en América Latina. A pesar de las diferencias históricas, políticas y étnicas, la desaparición forzosa, la negación del crimen, el ocultamiento y la destrucción del cuerpo de los opositores, aparecen como macabro común divisor de nuestra historia reciente. Es así que acá y allá en América Latina, el vacío y la ausencia se transformaron en el sustento empírico del negacionismo histórico. La falta de cuerpo impidió conocer el periplo represivo de la víctima, conocer los crímenes de lesa humanidad y la posibilidad de hacer justicia. Así se construyó un crimen permanente que aún hoy lesiona historia y memoria. Por suerte y luego del esfuerzo de amplios sectores sociales, se llamaron a los especialistas adecuados y se produjo el hallazgo de los huesos de las víctimas. Esta circunstancia tuvo un efecto reparador en las familias, abrió el juego a la justicia, y aseguró el cumplimiento del derecho a conocer la verdad.
El fin de los gobiernos autoritarios y el retorno a la democracia creó, con sus especificidades particulares, en todos los países analizados comisiones y espacios de verdad y justicia. En el marco de la llamada justicia transicional, las investigaciones sobre violaciones de derechos humanos demandaron una cada vez mayor resolución científica. El esclarecimiento de los crímenes contempló diferentes niveles de actuación pericial, cada vez más precisos y confiables. Este libro focaliza con claridad y profundidad el efecto transformador que, sobre el ámbito de los derechos humanos, tuvieron los equipos de antropología forense en América Latina.
Gracias a un coordinado trabajo interdisciplinario se logró el retorno de los huesos y de sus historias desaparecidas. El impacto emocional de esta operación científica se sumó a un correlato directo en la acción de la justicia. Un conjunto de procedimientos clásicos de la arqueología y de la antropología se sumaron a desarrollos técnicos y científicos revolucionarios de la genética. La estrategia del libro es una fina genealogía del surgimiento y desarrollo de los equipos de antropología forense en escenarios de diferente perfil sociohistórico, político, jurídico yétnico de México y del Cono Sur sudamericano. La investigación que sustenta este libro diversificó las fuentes de información, contemplando además de lo histórico, documental, científico y jurídico, el testimonio oral así como la visión personal de los protagonistas, tanto víctimas como investigadores.
El capítulo de Ana Buriano es sobre “El derecho interamericano de los derechos humanos y los equipos de antropología forense”. Este trabajo analiza el desarrollo histórico de algunos derechos humanos a la luz de la evolución del marco jurídico internacional e iberoamericano. La perspectiva muestra la transformación de los principios liberales del sigloxviii, afectados por las circunstancias derivadas de la biopolítica nazi que limitó los derechos a la sangre en detrimento del concepto de ciudadanía. El trabajo analiza el derecho internacional de posguerra que progresivamente va ajustando el alcance de los derechos humanos al reconocimiento de la verdad, la justicia y la reparación. A nivel iberoamericano, las declaraciones, los principios y las instancias de instrucción mostraron también una progresiva evolución, orientada por los casos concretos de violaciones de los derechos humanos.
La evolución internacional e iberoamericana de los marcos legales que gestionan el ámbito de los derechos humanos, buscaron mayor resolución en relación con crímenes como la desaparición forzada. Los nuevos principios analizados enfocan aspectos técnico-jurídicos y derechos más precisos, que contemplan el derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación. La coevolución de las normas que caracterizan la justicia transicional, con los procedimientos técnicos de las ciencias forenses, marcan caso a caso la fisonomía y el alcance de la actividad de estos singulares equipos de arqueólogos y antropólogos. Los problemas planteados a la justicia por la ausencia de cuerpo, aparecen revertidos por la labor arqueológica y antropológica, que permitió entonces responder¿quién?, ¿dónde?, ¿cómo? y ¿de qué manera? ocurrieron los crímenes de lesa humanidad.
Este capítulo termina haciendo un balance positivo de los instrumentos legales internacionales e iberoamericanos a la hora de encuadrar el trabajo de los equipos de antropología forense, que han permitido asegurar el cumplimiento de derechos relativos a la verdad y la justicia. En el mismo sentido, Buriano recuerda que esta inapelable práctica científica que permite cumplir derechos, se caracteriza por delicadas y necesarias articulaciones entre ciencia y ética.
En el capítulo de César Tcach se focaliza un estudio de caso con “El fin del negacionismo en América Latina. El Equipo Argentino de Antropología Forense”. Sobre una reconstrucción historiográfica y testimonial (oral) documentada y pertinente, el trabajo señala los momentos de inflexión y las opciones estratégicas a las que se vio enfrentado este equipo pionero, en su ya larga vida profesional.
Tcach analiza la posición de privilegio adquirida por este equipo como peritos de la justicia, por la excelencia de su trabajo y por su compromiso con los familiares. El capítulo enumera entre las contribuciones del Equipo Argentino de Antropología Forense (eaaf), además de la localización e identificación de restos óseos de personas desaparecidas, el haber contribuido a escribir la historia de la represión al reconstruir las modalidades de persecución política y dinamizar las controversias conceptuales (genocidio, masacre, prácticas genocidas). El impacto del trabajo deleaaf sobre la historia reciente, la memoria y las prácticas político-jurídicas, es analizado desde los diferentes ámbitos específicos desde los cuales este equipo desarrolla su actividad (investigación preliminar, excavación, laboratorio, restitución e identificación)
Este capítulo repasa momentos clave en la historia de este emblemático equipo científico, en los que estuvo en juego su continuidad, y cómo hicieron frente a los diferentes desafíos (económicos, jurídicos, políticos, éticos). El autor recupera vivencias personales de los investigadores que permiten reconocer lo vital e intenso de este oficio, a mitad de camino entre la ciencia y el activismo por los derechos humanos. Un elemento clave que se plantea es el beneficio de un estatuto autónomo e independiente de estos equipos en relación con el poder. El autor reconoce el cambio político y cultural ocurrido con la emergencia de la prueba física, que puso fin al negacionismo, y constituye hoy una victoria sobre el olvido.
Otro estudio de caso lo constituye el capítulo de Isabel Torres, “El papel de los equipos de antropología forense en la identificación de los detenidos desaparecidos en Chile: entre pactos de silencio y huellas borradas”. El trabajo repasa la historia reciente de Chile, a través de las instancias institucionales de derechos humanos, los momentos clave y las transformaciones más notables. La autora señala que