: Miguel Ángel Hernández Navarro
: Aquí y ahora Diario de escritura
: Fórcola Ediciones, S.L.
: 9788417425739
: 1
: CHF 8.90
:
: Briefe, Tagebücher
: Spanish
: 272
: Wasserzeichen
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
'Uno de los escritores europeos más destacados de su generación', en palabras de Enrique Vila-Matas Miguel Ángel Hernández es un escritor melancólico que siempre ha escrito con mapa, pero que en esta ocasión aborda la redacción de su nuevo diario con brújula. En efecto, el diario de escritura Aquí y ahora no surgió motivado por un encargo, como sus anteriores entregas -Presente continuo y Diario de Ithaca-, sino por una especie de pulsión que llevó al diarista a documentar la toma de decisiones y las inquietudes en el proceso de creación de El dolor de los demás, su tercera novela, que le ha consagrado como 'uno de los escritores europeos más destacados de su generación', en palabras de Enrique Vila-Matas. La novela acabó tomando la forma de un diario, tanto en la exploración de la intimidad y la vida cotidiana como en la reflexión sobre el proceso de escritura. Y el diario, a modo de un making of de la novela, llega a funcionar en sí mismo como una novela en curso, una narración con un objetivo en el horizonte -la redacción de un primer manuscrito- y con unos personajes y unas andanzas atravesados de principio a fin por la literatura. El diario nos desvela el proceso literario de redacción de la novela, paso a paso, mientras el diarista, entre recuerdos de su infancia en la huerta murciana, sus encuentros con amigos, familiares y escritores, sus clases de Historia del Arte, conferencias, comisariados y viajes mil, se nos muestra en su cotidianidad como un voraz y lúcido lector, o como un consumidor incansable de series de televisión. Si el sentido de la novela era la transformación de la literatura en realidad, el diario emprendió el camino contrario: la conversión de la vida cotidiana en literatura. De tal forma que la novela y el diario forman parte del mismo impulso literario, existiendo un continuum entre ambos libros. El diario, en su epílogo, se adentra en algunos episodios relevantes derivados de la recepción de la novela. Con ellos podría decirse que concluye también El dolor de los demás. En otro lugar. Fuera de campo. A través de ecos y reverberaciones. Escribir es siempre aquí y ahora. Tiempo después.   'Un escritor culto con un enorme talento narrativo.' J. A. Masoliver Ro?denas, Culturas, La Vanguardia 'Un escritor seguro, maduro: sobre todo porque ha comunicado que su literatura tiene mucho que decir.' J. M. Pozuelo Yvancos, ABC Cultural

Miguel Ángel Hernández (Murcia, 1977) es escritor y crítico de arte. Profesor titular de Historia del Arte en la Universidad de Murcia, ha sido director del CENDEAC, Research Fellow del Clark Art Institute (Williamstown, Massachusetts) y Society Fellow de la Society for the Humanities (Cornell University). Entre sus ensayos sobre arte y cultura visual, destacan La so(m)bra de lo real (2006) Robert Morris (2010), la edición, con Mieke Bal, de Art and Visibility in Migratory Culture (2010) y Materializar el pasado: el artista como historiador (benjaminiano) (2012). Ha publicado los libros de cuentos Infraleve: lo que queda en el espejo cuando dejas de mirarte (2004), Demasiado tarde para volver (2008) y Cuaderno [...] duelo (2011 ), los diarios Presente continuo: diario de una novela (2016) y Diario de Ithaca (2016), y las novelas Intento de escapada (2013, Premio Ciudad Alcalá de Narrativa), El instante de peligro (2015, Finalista del XXXIII Premio Herralde de Novela) y El dolor de los demás (2018). Es miembro del colectivo curatorial 1er Escalón y desde 2006 mantiene regularmente el blog No (ha) lugar (nohalugar.blogspot.com).

2017
(ENERO-MAYO)


Domingo 1 de enero

Te levantas con la garganta inflamada y la barriga hinchada. Ni siquiera puedes desayunar. No te explicas cómo, a mediodía, logras comerte todo lo que te ponen en casa de tu hermano. Incluso el postre. No tienes remedio.

Por la tarde comienzas a leerAños felices, la última novela de Gonzalo Torné. No parece un narrador español. Tiene el sabor de la novela norteamericana. La elegancia de Franzen o Eugenides. Mientras lees puedes sentir la atmósfera de la América moderna. Una novela de alta sociedad. Escrita sin complejos. Torné juega en una liga diferente. Continúa su proyecto más allá de modas y tendencias. Es su literatura. Y sabe bien al lugar al que quiere llegar.

Lunes 2 de enero

Dolor de garganta y malestar. La gripe ha llegado para quedarse. Aun así, te sientas frente al ordenador desde bien temprano. Comienzas a escribir la serie de recuerdos que intercalarás en la segunda parte de la novela. Sigues sin tener claro si acabará funcionando ese cambio de tono constante. Al final del día la respuesta es: sí. Probablemente mañana regrese otra vez la duda.

Por la noche, fiebre. Decides automedicarte y tomar antibióticos. Abusas de ellos, lo sabes, pero son la única solución. Una amoxicilina de 1000 mg y Algidol. Después, el capítulo de la nueva temporada deSherlock. Apenas puedes acabarlo. Te entra el sueño y te metes temprano en la cama.

Martes 3 de enero

Te despiertas algo mejor. Aunque la fiebre no se ha ido del todo. Escribes el diario de un tirón y te pones con la novela. Has encontrado el ritmo y no puedes parar. Estás concentrado. Sin redes ya no hay distracciones. Vives tan dentro de ese mundo sobre el que escribes que comienzas a vivir a dos tiempos. Por la noche, duermes mal. Las pesadillas, de nuevo. Es lo único malo de sumergirse del todo en la historia, que a veces no puedes dominarla y te asalta cuando menos te lo esperas.

Miércoles 4 de enero

Te despiertas ya sin fiebre. Compras con Raquel los regalos de tus sobrinos. En la juguetería regresas a la infancia. Te paras en todas las estanterías, pruebas todos los coches, tocas todos los muñecos. Eres un niño grande. Quizá por eso escribes. Porque escribir es también un modo de seguir jugando.

Lees de un tirónEn mi cuarto, la novela autobiográfica de Guillaume Dustan. Es cruda, obscena, impúdica. En el límite de lo literario. Por la noche te masturbas con porno homosexual.

Jueves 5 de enero

Escribes desde que te levantas. Acabas los recuerdos de la segunda parte de la novela. Se lo pasas a Raquel. De nuevo, expectación. Parece que funciona. Todo cobra sentido.

Los Reyes Magos comienzan a venir a mediodía. Después, el roscón. Lleva algún tipo de droga. No puedes parar hasta que acabas con él.

Te hacen ilusión todos los regalos, pero saltas de alegría cuando llega Simon. Siempre quisiste tener uno. Lo tenían los vecinos y para ti era algo casi extraterrestre. Te recordaba aEncuentros en la tercera fase. Pasas la noche jugando, enganchado como un crío. Abducido por la nostalgia.

Antes de irte a la cama comienzas a leerSiete años, de Peter Stamm. Su naturalidad te conquista enseguida. Te interesa porque es el estilo que tú crees que puedes alcanzar algún día. No demasiado florido, escasamente literario, justo, preciso.

Viernes 6 de enero

El mejor regalo es escribir y sentir que fluye la historia. Acabas la tercera parte y empiezas a ver a lo lejos la recta final. Se lo pasas a Raquel otra vez. De nuevo, sí. Acabas los últimos trozos de roscón.

Comida en casa de tu hermano en la huerta. Hace medio año que no ves a tu ahijado. Eres el peor padrino del mundo. Aun así, Gabriel se acuerda de ti y te abraza al llegar. Después, no te deja un momento durante toda la comida. El Tozudo que le habéis regalado es lo que estaba esperando. Habéis acertado sin saberlo. También acertáis con los regalos de Pedro en casa de Mercedes. Allí juegas al Scalextric y de nuevo regresa la infancia. Vives un viaje en el tiempo continuo.

Sábado 7 de enero

Todo el día encerrado escribiendo. Sabes que el lunes regresará la burocracia universitaria y saldrás de este mágico estado de concentración. Por eso aprovechas hasta el último minuto. Un mes más así y podrías acabar la novela.

Escribes y estás en otro lugar. Cuando suenan las campanas del pueblo piensas que son las de la huerta. Por unas milésimas de segundo el espacio desaparece, como cuando te despiertas de los sueños y sientes que sigues estando en casa de tus padres. Un mes así y acabarás loco.

Domingo 8 de enero

Entras un momento a Twitter y ves que la vida sigue igual. 2017 ha comenzado con muertes. Berger, Piglia… y ahora un joven poeta. No hay pausa para la muerte. La muerte de los grandes y los pequeños. De los lejanos y los cercanos. De los que duelen y de los que no sabemos que existen. La muerte no descansa, no celebra, no entiende de fechas. No hay años mejores, ni peores. No los hay para la muerte. Afortunadamente, tampoco los hay para la vida. Y la conclusión es siempre la misma: todo es un segundo, un instante, un parpadeo. La vida es puro tiempo-ahora.

Lunes 9 de enero

Todo el día encerrado con la solicitud de los sexenios de investigación. Buscas citas, reseñas, referencias, «indicios de calidad» de lo que has publicado en estos últimos seis años. La solicitud es puramente cuantitativa. Nadie va a leer lo que has escrito. Encuentr