: Antón Patiño Pérez
: Todas las pantallas encendidas Hacia una resistencia creativa de la mirada
: Fórcola Ediciones, S.L.
: 9788417425111
: 1
: CHF 8.90
:
: Geisteswissenschaften allgemein
: Spanish
: 144
: Wasserzeichen
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
El pintor y ensayista Anton Patiño se propone en este libro un análisis crítico de nuestro entorno visual, que desvela los mecanismos perceptivos de dominación. La hegemonía óptica de la imagen-poder segrega una telaraña hipnótica. Todas las pantallas permanecen encendidas (día y noche reclaman nuestra atención). No hay salida, sólo la experiencia creativa, la dimensión poética y la libertad de la mirada pueden servir de antídoto a un totalitarismo del espectáculo narcisista convertido en eje de una autoalienación colectiva sin precedentes. Reclusión insomne. Democracia visual. Pantallas parpadeantes para ojos sin mirada. La deconstrucción óptica, el vértigo visual, la aceleración histórica expresan el alcance de los nuevos códigos de representación caracterizados por la simultaneidad perceptiva. Expresando un nuevo ámbito de la mirada y usos de la imagen en ese contexto, Patiño analiza aspectos críticos vinculados a la imagen como mediación instrumental y las posibilidades que nos ofrece el arte para ampliar la percepción, del mero entretenimiento a desarrollar nuestra sensibilidad. Vivimos inmersos en una excitada visualidad hegemónica, una iconosfera dominante postula un régimen de la mirada. La imagen-poder en la economía de la atención. Es necesaria una resistencia poética y artística que active el resorte de la duración frente a la disipación (propiciando un reencantamiento del mundo). Patiño traza metáforas del presente convulso (una instantaneidad incesante), y analiza cómo el 'efecto actualidad' satura los poros de la realidad construyendo un mundo-imagen. De las máquinas de amnesia a la pantalla omnipresente, vivimos en un entorno narcótico donde la meta parece el olvido programado, el hechizo audiovisual, el embotamiento perceptivo. Se postula la dialéctica de la mirada a través del proceso artístico, una resistencia creativa en imágenes dialécticas que surgen de la duración e indagaciones de la introversión creadora como silencio activo. 'Antón Patiño es un artista de una enorme cultura, sofisticado y, al mismo tiempo, pasional, entregado a la lectura y, por tanto, capaz de proyectar todo tipo de iluminaciones profanas en su frenética escritura. En estas trepidantes páginas, Patiño vuelve a desplegar una reflexión resistente y oportuna.' Fernando Castro Flórez, ABC Cultural

Antón Patiño (1957), ensayista, poeta y artista visual con exposiciones en galerías y museos de todo el mundo: Ámsterdam, Estocolmo, New York, París, Burdeos, Zürich, Stuttgart. Sus obras se exponen en diferentes espacios públicos: Museo Reina Sofía, CGAC, MACBA, Artium. Su trabajo ha sido definido por el crítico norteamericano Donald Kuspit como 'expresionista conceptual'. Lleva años investigando acerca de una teoría de la mirada. Entre sus últimos libros destacan Escritos de un sonámbulo (2011), Libro dos lugares (2016). En Fórcola ha publicado Todas las pantallas encendidas. Hacia una resistencia creativa de la mirada (2017) y Manifiesto de la mirada (2018).

TODAS LAS PANTALLAS ENCENDIDAS


¡Tienen la prensa, tienen la Bolsa y ahora tienen también el subconsciente!

Karl Kraus

Vivimos en un mundo acelerado, zarandeados entre elkitsch y elshock. La época que Heidegger definió como la «era de la imagen del mundo» se caracteriza en la actualidad por una aceleración histórica inédita. Todo ha alcanzado una urgencia sin precedentes, como si la sensación de no-futuro derivada de un conflictivo presente impulsara una incierta huida hacia delante. Crisis de la mirada en la era de la incertidumbre. Una sociedad hipnotizada por el flujo de imágenes, apresada en la tela de araña de un vértigo constante. Se vive en un presente continuo, en una volátil instantaneidad incesante. En una vorágine que fagocita las coordenadas de plenitud humana, donde la noción de lugar queda eclipsado al transformar la percepción del espacio y la propia vivencia del tiempo.

El paradigma del espacio-tiempo en la sobremodernidad se ha transformado en una burbuja lisérgica y seductora que, a modo de remolino sensorial, activa una pulsión inédita. Intervalos espasmódicos de tiempo en una fragmentación adictiva. La realidad triturada, la experiencia de la duración volatilizada. Se han acuñado diferentes denominaciones genéricas de este contexto, entre ellas «sociedad postindustrial», «sociedad posmoderna», «era del vacío», «hipermodernidad», «era de la información», «sociedad del riesgo», «modernidad líquida». Son muchas las metáforas dedicadas a definir la modernidad expandida que estamos viviendo1. Hay diferentes conceptos para definir elmaelström que nos arrastra con fuerza incontenible hacia no sabemos bien dónde. Incertidumbre global y quiebra de la representación atomizada en la proliferación inestable de referentes de carácter provisional. Mundo-zapping como vértigo de aceleración histórica en la disolución de las coordenadas espacio-temporales. La crisis de la noción de lugar y los altibajos de la identidad que aparece liberada de la presión de la tradición, pero sometida a una invasión de reclamos de todo tipo. Ladeforestación emocional avanza implacable a medida que crece el individualismo. La erosión de la identidad y la memoria sigue su curso, en el infinito juego de espejos del capitalismo fractal. Asistimos al expolio de la mirada en un vertiginoso simulacro de democracia visual.

El mundo virtual surge a partir de la consolidación de una «realidad transgénica». Enfermos de imágenes en una percepción saturada, embotados por la opulencia de datos y por el torbellino de mensajes. Caducidad y obsolescencia configuran el reinado de lo efímero (postulando una huidiza promesa de confort). La ley del deseo traza un paisaje de ansiedad general y de «ruinas instantáneas». La «mirada distraída» en la era delzapping. El tiempo real anula cualquier otra dimensión real del tiempo, decía con lucidez Baudrillard. El efecto-actualidad configura la trama de lo real, la distorsiona y la recrea. Cualquier otra dimensión de la realidad se ve anulada, fagocitada por el trepidante ceremonial de la agitación. Vivencia vertiginosa de un tiempo-maelström. Somos engullidos en un convulso torbellino (como un vórtice voraz que todo lo succiona). «Marionetas neuronales» o «zombis autoengañados», seres borrosos definidos con sarcástica precisión en la espectral espiral del desasosiego.

Tiempo-maelström. ¿Qué ha pasado? El espacio-tiempo, las coordenadas de nuestro suelo antropológico parecen haber sido dinamitadas. Tenemos la sensación de que han estallado todas las certidumbres y hemos sido abducidos en una vorágine total, en un proyecto de «movilización total». Avanzamos en un inexorable nomadismo forzado, atraídos por una encrucijada de caminos sin salida aparente. Vivimos tiempos en que la incertidumbre y la complejidad gravitan como conceptos-paradigma2. A la hora de enfrentarnos a cualquier posible análisis de los comportamientos y de la situación concreta en una determinada área cultural, tenemos que partir de esa contradictoria realidad laberíntica, confusa y convulsa, inextricable y entrelazada de forma compleja. Si pensamos en coordenadas antropológicas básicas (espacio y tiempo), podemos calibrar las mutaciones y los cambios radicales que estamos viviendo desde hace muchos años. Cambios relacionados con la memoria cultural que aparece como anacronismo sentimental. La propia noción de lugar entra en quiebra a medida que aumenta la superstición tecnológica; la referencia al lugar en sentido antropológico y territorial es prácticamente erradicada por decreto. La dimensión conflictiva, ambivalente —o digamos, intempestiva— que suscita el análisis crítico de estas cuestiones es evidente. Territorio-imagen en la modernidad volátil. Nos hemos desplazado a vivir al ámbito hiperreal. Transmodernidad donde el plano virtual es el escenario dominante. El capitalismo-ficción elabora una edulcorada visión del paraíso global.

Zarandeados en un mundo-zapping, donde podemos elegir un menú que nos lleva de la óptica azulada del consumo (con implicaciones casi lisérgicas), al varapalo perceptivo delshock incesante. En esos dos extremos se mueve la expropiación de la realidad que vivimos a través de los medios de masas de mayor impacto. Edulcorada ficción publicitaria,