: Amelia Pérez de Villar
: El pulso de la desmesura
: Fórcola Ediciones, S.L.
: 9788417425036
: 1
: CHF 8.90
:
: Erzählende Literatur
: Spanish
: 136
: Wasserzeichen
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
En su primera novela, Amelia Pérez de Villar se enfrenta al eterno y nunca resuelto problema de nuestra identidad personal y de la propia imagen, de la mano de una persona presa de una peculiar obsesión. Adopta para ello una forma original y de gran intensidad, un registro difícil y arriesgado: el descorazonador y trepidante monólogo de una mujer, de quien apenas conocemos más que su nombre y la inicial de su apellido: Lola B. Ella se convierte en el arquetipo de la mujer, una especie de 'Juana nadie', que desde tiempos de la mitológica Penélope, la paciente esposa de Ulises, espera y desespera por el comienzo de su propia odisea. Encontramos ecos de Lola B. en la desesperanza y la amargura de la Carmen de Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes; en el delirio y la locura de La dama de Montecarlo, de Jean Cocteau; o en el tedio y el aburrimiento de las protagonistas de las novelas de Clarice Lispector. La soledad, y no la razón, es la verdadera creadora de nuestros fantasmas, fuente tanto de sueños como de delirios, anhelos y deseos, pero también de frustraciones y traiciones a uno mismo. Una novela que deja sin aliento. La crítica ha dicho: 'Una obra audaz y arriesgada, con buen ritmo, llena de sugerencias y muy bien escrita. Una novela que no parece una ópera prima, sino un trabajo de madurez.' Fernando Castillo, crítico de ABC 'Escrito con tanta agudeza como poderío, este libro forma parte de esas ficciones admirables que nos convencen de que no hay demasiada diferencia de intensidad entre la literatura y la auténtica vida.' Guzmán Urrero, The Cult 'Que en estos tiempos cicateros una escritora y un editor se atrevan a poner en la calle un texto tan descarnadamente literario y con una puesta en página similar a un largo poema, constituye una feliz novedad que habría que celebrar como es debido ante el implacable avance de los prosistas decimonónicos y sus replicantes televisivos. Todavía hay vida inteligente. Todavía hay esperanza.' Luis Pousa, La Voz de Galicia  

Amelia Pérez de Villar es escritora y traductora. Traduce habitualmente del inglés y del italiano para editoriales como Fórcola, Galaxia Gutenberg, Capitán Swing, Gallo Nero, Páginas de Espuma, Ariel, La Fuga, o Impedimenta. Como escritora ha publicado prólogos, relatos y artículos en diferentes ediciones y traducciones, antologías y libros colectivos, como en Hijos de Babel (Fórcola, 2013), y colabora en revistas y suplementos culturales, como Litoral, Cuadernos Hispanoamericanos o El Cultural. Ha sido Vocal de relaciones con los medios de comunicación de ACE (Asociación Colegial de Escritores). En Fórcola ha publicado Los enemigos del traductor. Elogio y vituperio del oficio (2018), y las novelas El pulso de la desmesura (2016), y Mi vida sin microondas (2018). Su último relato, 'Gitanas' forma parte del libro colectivo Vidas imaginarias (Museo del Prado, 2019).

No sé qué fue.

El metro, que llegó zumbando antes de que la pantalla dijeraVA A EFECTUAR SU ENTRADA EN LA ESTACIÓN.

El metro los viernes.

El médico diciendo vamos a repetir la prueba porque sale una sombra que no se ve muy bien lo que es.

La sala de espera del médico.

Las vías del metro ahí abajo, metálicas, reluciendo en la oscuridad de ese pozo a donde sin embargo no llega el agobio de los cuerpos a mi alrededor.

La voz de la enfermera por megafonía, mientras todo el mundo me miraba a mí y yo marcaba tu número y la pantalla decía no se ha podido establecer la conexión.

Luego, una voz.

EL TELÉFONO MÓVIL AL QUE LLAMA ESTÁ APAGADO O FUERA DE COBERTURA.

El viernes.

Y el impulso súbito, imparable.

Ahora, claro, todo es más difícil.

No había contado con eso.

Ahora no hay vuelta atrás.

Pero lo que complica aún más las cosas, lo que las hace insoportables, es la desilusión.

Vuelvo a mirar tus fotos y aún no doy crédito.

Miro los vídeos tuyos que tengo grabados y ya no me dicen nada.

Tus ojos sin fondo.

Tu rostro triangular.

Tu nuez sobresaliendo.

Tu nuez que sube y baja cuando hablas, acomodándose en el cuello almidonado de tu camisa.

Tu camisa.

Blanca. Negra. Roja.

Como una bandera.

El gesto de tus manos huesudas al hablar, como si quisieras que ellas también hablasen.

El polo de manga corta que nunca sacabas en televisión, pero que llevabas puesto en un reportaje de alguna revista delcuore, el verano pasado.

R. D. se relaja en buena compañía en las playas de Fuerteventura.

Puñetera mierda.

Y yo, ¿qué tengo?

Una historia que escribí pensando en ti.

Una foto de estudio dedicada,Con afecto, a Lola B., firmada por vete tú a saber quién.

Y el alma hecha jirones.

Y el cuerpo, ya, qué importa.

Yo no te puedo decir esto así, a las claras, de tú a tú, pero fíjate que me da envidia esa mujer impedida que va en silla de ruedas, perfectamente arreglada y vestida, a pesar de los mitones de cuero que cubren las manos deformadas para ayudarlas a deslizarse por ese aro metálico y redondo sin desollarse.

La envidio tanto.

La envidio porque parece feliz, por encima de su incapacidad, de su deformidad, su rostro tiene una sombra de tristeza tan leve que sólo un ojo acostumbrado a la tristeza misma captaría.

Sonríe cuando su marido le acerca la copa de vino para que beba.

Sonríe cuando se retira una onda perfecta de la melena con un gesto coqueto a pesar del zafio guante de cetrero que cubre su mano, ya una garra deformada.

Y él sonríe también.

Ella no para de hablar.

No logro escuchar de qué hablan, pero adivino que no es una conversación banal.

Los contemplo a los dos, sentados a la mesa que comparten junto a la nuestra, y no puedo evitar la comparación.

Ellos parecen novios.

Nosotros, un matrimonio antiguo.

Sólo nos falta a ti el puro y a mí el pañuelo bordado.

Miro mis manos, mis piernas, mi ropa.

Recuerdo mi pasado de modelo de fotografía y me sorprendo envidiando a una mujer incompleta y deforme.

Y me odio por ello.

No por envid