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La historia de esta civilización se remonta hasta el cuarto milenio antes de Cristo y, sin embargo, en el panorama militar se ha visto poco estudiada. No fue precisamente una civilización belicosa en cuanto a expansión fuera de sus fronteras naturales, aunque sí consiguió establecerse como una cultura fuerte en los dominios del Nilo, manteniendo unas luchas históricas en la región de Nubia (el país al sur de Egipto), de donde consiguieron materiales valiosos, así como metales preciosos. La historia de Egipto registra numerosos combates para frenar invasores en eso que la investigación ha llamado períodos intermedios, donde parece que la influencia centralista del faraón se debilita y se forman diferentes frentes armados. En algunos casos provienen de invasiones asiáticas y en otras provienen de ataques a sí mismos. Sin embargo, en estas líneas explicaremos cómo no fue hasta la XVIII dinastía que empezaron a tener grandes conquistas y batallas. Aunque en épocas anteriores los egipcios se habían enfrentado a los nubios, contra otros invasores y contra sí mismos, no fue hasta la llegada de un joven faraón de nombre Tutmosis III cuando se empezaron a tener en cuenta las habilidades de los egipcios para el combate.
A la muerte de Tutmosis II en el 1479 a. C., la esposa y hermanastra de este, Hatshepsut, se encargó del hijo y heredero Tutmosis III y del reino en calidad de corregente. Sin embargo, esta corregencia duró poco; a los tres años de reinado la reina regente Hatshepsut decidió cambiar la forma de Gobierno y se convirtió en una reina con la titulación completa. Tutmosis III dejó de ser su corregente y, para justificarse, la nueva reina decidió transformar e inventarse una corregencia anterior con su padre, por lo que modificó y añadió textos que explicasen esto en el templo de Karnak.
Con este cambio, la poderosa reina de Egipto empezó a gobernar sin su hijo, pero no lo mantuvo al margen. Hatshepsut comenzó a gobernar gracias al apoyo de numerosos cargos y personalidades del reino, como el gran sacerdote de Amón, Hapuseneb, o el canciller Nehesy, quien dirigió las expediciones militares de la reina hacia el Punt. Esta expedición no tuvo una importancia militar como la que se muestran en los muros del templo funerario de Hatshepsut, sino que se trata de una dinámica constante en el antiguo Egipto, como fueron las expediciones hacia Nubia o hacia el Sinaí. Sin embargo, este Gobierno de la reina, apartando al legítimo heredero del trono y comportándose como una regente con plenos derechos, hizo que Tutmosis III tuviera que enfrentarse a numerosos problemas tras su muerte en el 1458 a. C.
Representación escultórica de Tutmosis III, Museo de Luxor.
Tutmosis III fue uno de los grandes faraones que se recuerdan a lo largo de los tiempos, al menos en lo que a conquistas militares se refiere. El joven faraón egipcio sucedió en el trono a su padre en 1479 a. C. cuando solamente contaba con diez años de edad. Desde esta edad tan temprana gobernó, pero bajo la tutela de su madrastra Hatshepsut, la cual gobernó en su lugar como corregente y, al poco tiempo, como un faraón de pleno derecho. Tutmosis III, cuando consiguió acabar con la regencia de su madrastra, compensó todo el tiempo perdido que había ocupado este reinado en cuestión de conquistas. Estos primeros años de gobierno están profundamente marcados por las campañas militares, un total de diecisiete, en Siria-Palestina, en tan solo veinte años.
Mapa de la dominación de Egipto siglosXVI-XV. Fuente: Duby, G. (2011):Atlas histórico mundial, Larousse.
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