La Vida es
Complicada
La vida es complicada. Cuando empecé a dar conferencias y a escribir, era tan joven – tenía diecinueve años. No obstante, lo sobreviví. Ahora me parece imposible que hiciera lo que hice a esa edad. ¿Cómo llegué de ser ese joven de diecinueve años en Sidney, Australia, a este adulto de cuarenta y dos años viviendo en los Estados Unidos? ¿Cómo se logra tanto? La verdad es que no lo sé. No puedo comprender cómo pasó todo. No sé por qué me pasó a mí.
Sí sé esto. En esos años, no tenía idea de que la vida era tan complicada. Supongo que, de alguna manera, eso fue una buena cosa, porque si hubiera sabido cuán difícil, descorazonador, y complicado este camino iba a ser, no estoy seguro de que hubiera tenido el valor para emprenderlo. Quizás es por eso que Dios sólo nos revela nuestra jornada paso a paso.
De otras maneras, mi ingenuidad a cerca de lo complicado de la vida limitó mi habilidad para llegar a la gente durante esos primeros años. Para llegar a lo más profundo de la vida de las personas, se necesita tener un sentido de sus angustias, de qué las mantiene despiertas por la noche. Yo era demasiado joven y demasiado inexperto para saber mucho sobre estas cosas.
Una gran parte de acompañar a las personas y ayudarlas a descubrir quiénes son y para qué están aquí es misericordia. Y una gran parte de la misericordia es simplemente estar con las personas en su dolor y en su sufrimiento, apoyándolas física o espiritualmente, aunque no haya nada más que podamos hacer por ellas. Pero cuando empecé, era demasiado inmaduro espiritualmente para saberlo.
Muchos años después, cuando me diagnosticaron que tenía cáncer, recuerdo salir de la consulta del médico. Era un día de sol brillante, y la luz cegaba. Yo estaba aturdido. Las cosas me daban vueltas. Tuve que sentarme en mi automóvil y tranquilizarme por unos minutos antes de manejar hacia la casa. Pero lo que más me impresionó fue que todos a mi alrededor seguían con su día sin tener una idea de lo que estaba pasando en mi interior. Esa experiencia me cambió para siempre. Cambió la manera como me relacionaba con mis familiares y con mis amigos. Cambió la manera en que dirigía y administraba a las personas. Cambió mi manera de hablar y de escribir.
La lección que aprendí fue que alguien puede parecer perfectamente bien, pero uno nunca sabe qué está pasando en su interior, y todo el mundo tiene algo pasándole por dentro.
La mayoría de las personas puede esconderlo bastante bien y seguir con lo que el día requiera para poder mantener a su familia y criar a sus hijos, o mantener su escuela, su iglesia, su negocio o su hospital funcionando. Mas no cambia el hecho que cada uno de nosotros está luchando con algo a su manera.
Una de mis grandes pasiones es leer biografías y autobiografías. Me parece fasci