: Josep Maria Bech, Damián Cerezuela Frías, Ana de Lacalle, Àlex Mumbrú, Manoel Múxico, Ignacio Pajón
: Huérfanos de Sofía Elogio y defensa de la enseñanza de la filosofía
: Fórcola Ediciones, S.L.
: 9788416247288
: 1
: CHF 8.90
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: Pädagogik
: Spanish
: 145
: kein Kopierschutz
: PC/MAC/eReader/Tablet
: ePUB
Huérfanos de Sofía denuncia el desamparo institucional a que se encuentra sometido ese 'amor al saber' en que consiste la filosofía. Es un ensayo colectivo en el que profesionales del ámbito de la filosofía toman su quehacer cotidiano como atalaya desde la que esbozar la naturaleza del discurso filosófico y, en especial, deliberar sobre la función que le queda reservada en la sociedad contemporánea. Una reflexión surgida por tanto de la experiencia vital de investigadores y docentes provenientes de diversas regiones del ámbito filosófico. ¿Tiene futuro la educación sin la filosofía? ¿Sigue teniendo su lugar en la enseñanza la pregunta por la realidad y el sentido del obrar humano? La recientemente aprobada Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) ningunea el valor de la filosofía. El presente libro desea inscribirse en la marea de escritos y actos públicos que, en defensa de la enseñanza de la filosofía, han incrementado exponencialmente su presencia a raíz del anuncio de esta enésima reforma educativa. Huérfanos de Sofía propone una reflexión urgente, necesaria e ineludible, marcada por un escenario sociopolítico que, como en muchos otros candentes asuntos, exige un posicionamiento contundente e inequívoco por parte de la comunidad filosófica. Rehúye no obstante tanto el lamento autocomplaciente del sector como cualquier atisbo de una consideración meramente ideológica del valor de la filosofía. Un libro que supone, por tanto, una referencia insoslayable para cualquiera que pretenda decir alguna cosa sobre la supuesta especificidad de la pregunta filosófica, su función social y el papel a desempeñar en nuestro sistema educativo.

Varios autores dan vida a esta obra, entre ellos y como un simple ejemplo, nombrar a Josep Maria Bech, Àlex Mumbrú y Ana de Lacalle, entre otros muchos. En definitiva, un libro que supone, por tanto, una referencia insoslayable para cualquiera que pretenda decir alguna cosa sobre la supuesta especificidad de la pregunta filosófica, su función social y el papel a desempeñar en nuestro sistema educativo.

introducción


Àlex Mumbrú

Libros que traten de esclarecer la esencia de la filosofía, ciertamente, abundan. La propia historia de la filosofía puede leerse en términos de una indagación sobre este asunto. Lo que no resulta tan habitual es presentar un volumen en el que profesionales del ámbito de la filosofía tomen su quehacer cotidiano como atalaya desde la que esbozar la naturaleza del discurso filosófico y, en especial, deliberar sobre la función que le queda reservada en la sociedad contemporánea.

La recientemente aprobada Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) ningunea el valor de la filosofía, suprimiendo la obligatoriedad de las horas de reflexión ética en la educación secundaria y reduciendo la asignatura Historia de la Filosofía a materia optativa en el último curso de bachillerato. El presente libro desea inscribirse en la marea de escritos y actos públicos que, en defensa de la enseñanza de la filosofía, han incrementado exponencialmente su presencia a raíz del anuncio de esta enésima reforma educativa2.Huérfanos de Sofía, título que denuncia el desamparo institucional a que se encuentra sometido ese «amor al saber» en que consiste la filosofía, pretende ser una reflexión surgida de la experiencia vital de colaboradores provenientes de diversas regiones del ámbito filosófico (profesores de instituto y escuela privada, investigadores consagrados, docentes universitarios eméritos y en activo). Una reflexión marcada por un escenario sociopolítico que, como en muchos otros candentes asuntos, exige un posicionamiento contundente e inequívoco por parte de la comunidad filosófica.

Este volumen rehúye no obstante tanto el lamento autocomplaciente del sector (el problema no radica en la filosofía sino que es «la sociedad» la que no es suficientemente madura para apreciarla) como cualquier atisbo de una consideración meramente ideológica del valor de la filosofía (la defensa gremial de ciertos intereses laborales). A tal fin se propuso al conjunto de los colaboradores la (re)lectura del texto de Manuel SacristánSobre el lugar de la filosofía en los estudios superiores3. En el 45 aniversario de su publicación, continúa siendo una consideración del todo insoslayable para cualquiera que pretenda decir alguna cosa sobre la supuesta especificidad de la pregunta filosófica, su función social y el papel a desempeñar en nuestro sistema educativo.

Entre otros argumentos, en este lacerante escrito se niega el carácter sustantivo de la filosofía como saber. La filosofía, afirma Sacristán, consiste principalmente en una reflexión de segundo orden que, en el momento en que se desprende de los saberes sobre los que trata, deviene una vana autorreflexión sobre su propia historia completamente alejada de las disciplinas que producen verdaderos «contenidos»4. Ni tan siquiera considera Sacristán que sea imprescindible la reflexión filosófica por cuanto aguza la capacidad crítica: la filosofía no dispone del monopolio del pensamiento. Así las cosas, la razón que explica la fervorosa defensa de la filosofía en los estudios medios no sería más que la interesada voluntad de conservar una cantera de futuros clientes de su enseñanza universitaria. En consecuencia, se aboga en el opúsculo por la supresión de la asignatura de Filosofía en secundaria y de la carrera universitaria, al menos en el formato en que existe aún hoy5.

Contrariamente a lo desarrollado en el escrito de Sacristán, no cabe concebir mejor muestra del inestimable valor de la reflexión filosófica y de la necesidad de conservarla en el entramado institucional educativo que la variedad y riqueza de las aportaciones presentadas en este volumen. En relación a los textos preparados por docentes de enseñanzas medias, la pregunta por el lugar de la filosofía como asignatura ha suscitado estimulantes propuestas en torno a la distribución de las materias (Filosofía y Ciudadanía, e Historia de la Filosofía) en los dos años de bachillerato, los contenidos a impartir atendiendo a la modalidad cursada, el papel que debe desempeñar el profesor de filosofía en el aula y las dificultades con que suele lidiar. Se nos ofrece igualmente una significativa plétora de argumentos que abonan la necesidad de salvaguardar la tan denostada asignatura de Ética en el currículo de la ESO (concebida, eso sí, como una reflexión genuinamente racional, no tutelada por el discurso religioso e ideológico imperante), e