: Charles Fillmore
: Misterios de Juan
: Unity Libros
: 9780871597267
: 1
: CHF 9.60
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: Philosophie, Religion
: Spanish
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La interpretación metafísica bíblica fue el punto central de las enseñanzas de Charles Fillmore. Esto se ve claramente en sus dos libros de interpretación bíblica: Misterios del Génesis y éste, Misterios de Juan. Charles Fillmore pensaba que el Evangelio de Juan tiene ciertas cualidades espirituales que no se encuentran en los otros evangelios. Fillmore altentaba a quienes deseaban encontrar lo místico a que lo buscaran en el Evangelio de Juan.

Juan: Capítulo 1


1En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo Dios. 2Este estaba en el principio con Dios. 3Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. 4En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron.

En la metafísica pura, sólo existe un verbo, el verbo de Dios. Éste es el verbo creativo verdadero o pensamiento del Ser. Es el “Dios dijo” del Génesis. El texto original griego se refería al primer capítulo del evangelio de Juan como ellogos. Esa palabra griega no puede ser traducida exactamente. En griego, esa palabra denota sabiduría, juicio, poder y, de hecho, todas las facultades del Ser. Este Verbo divino, estuvo y siempre está en Dios. Es más, expresa a Dios como poder creativo. La mente divina crea bajo la ley, es decir, la ley espiritual. El ser humano puede llegar a comprender el proceso creativo del Ser mediante la observación de su propia mente. Primero es la mente, luego es la idea en la mente de lo que el hecho debe ser, entonces es la manifestación del hecho en sí. He ahí el porqué de que el Verbo y el proceso creativo divino son idénticos.

Nada puede ser hecho fuera de la mente. Inclusive el hombre, al crear y manifestar, usa el mismo proceso creativo que Dios usó. En la medida que el hombre permita que las cualidades de la Mente única estén presente en el proceso, sus obras perdurarán.

La idea divina, el Cristo o Verbo de Dios, está presente siempre por doquier. De los cuatro evangelios, el de Juan ya ha sido discernido por un metafísico como la vida de Jesús desde un punto de vista simbólico, y debería aparecer primero en el Nuevo Testamento, paralelo al primer capítulo de Génesis. Muchos críticos de la Biblia lo consideran así, entre ellos está Ferrar Fenton, quien le dio primer lugar en suComplete Bible in Modern English (Biblia completa en inglés moderno).

Juan explica que toda existencia es de género espiritual, que surge del ser humano como un don y que el Cristo es su cumplimiento. “En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios.”

“El Verbo” es la traducción de la palabra griegalogos, que significa un pensamiento o concepto, así como también la palabra que lo declara. También conlleva la relación lógica entre la idea y la expresión. He allí la raíz de la palabra “lógica”, la cual proviene también de la palabralogos.

Prestemos atención al primer capítulo de Génesis: “Y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Dijo Dios: «Sea la luz». Y fue la luz”.

Aquí, día a día o período a período, y en detalle, la creación es ideada. El paralelismo entre Génesis y Juan yace en la manifestación del hombre ideal. En Génesis, Adán aparece primero. En Juan, el primero en aparecer es Juan el Bautista, quien dijo que era “testigo” del hombre por venir, Jesús. En Génesis al hombre se le dio dominio sobre todas las cosas; en Juan, “todas las cosas por medio de él fueron hechas”.

Juan el Bautista representa el hombre natural, el hombre físico, el núcleo alrededor del cual se construye al hombre espiritual. El hombre puede ser comparado a una casa, la fundación hecha de piedra y la estructura arriba de ésta construída de un material más ligero. La roca de la cual Jesús creó no era material sino mental, su símbolo es Pedro, quien representa una mente que está receptiva a la Verdad espiritual y a la sustancia espiritual.

El primer Adán fue formado “del polvo de la tierra”, lo que representa una sustancia radiante, en vez de tierra densa. Así que Juan el Bautista fue más que un hombre físico. El fue el hombre natural iluminado. Él enseñó y bautizó a sus discípulos, y tuvo la visión espiritual de ver cómo el hombre natural evolucionó hasta convertirse en el hombre Crístico.

El hombre espiritual es “la luz verdadera que alumbra a todo hombre”. El mundo fue Creado por él, “pero el mundo no lo conoció”. Existe en el hombre una fuerza creativa que obra constantemente en el hombre y en toda la creación, pero no es reconocida. Es Espíritu-y-Mente brillando conscientemente en las mentes y los corazones de aquellos que la reconocen. Aquellos que ignoran esta luz no la “conocen” y para ellos no existe. “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”

6Hubo un hombre enviado por Dios, el cual se llamaba Juan. 7Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él. 8Él no era la luz, sino un testigo de la luz.

El hombre, cuando se encuentra en un estado ignorante, mora en un reino de pensamiento material y no puede percibir nada superior hasta que llega al punto de su desarrollo donde está listo para recibir entendimiento de la Verdad de Cristo. Entonces, él alcanza la percepción intelectual de la Verdad o Juan el Bautista. La percepción espiritual de la Verdad por el hombre natural (Juan el Bautista) no es la luz verdadera (el Cristo) sino que es testigo de la luz y prepara el camino para traerlo a la conciencia.

9La luz verdaderaque alumbra a todo hombre venía a este mundo. 10En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él; pero el mundo no lo conoció. 11A lo suyo vino, pero los suyos no lo recibieron.

La luz verdadera (el Cristo o Verbo) que alumbra todo ser humano siempre ha estado en nosotros. Inclusive el hombre externo fue hecho y llegó a existir por medio de esa luz. El hombre no reconoce esta verdad hasta que ha logrado cierto desarrollo; sin embargo, este misterio que es “Cristo en ti esperanza de Gloria”, está siendo revelado a la raza humana con más y más claridad y con mayor poder.

12Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. 13Estos no nacieron de sangre, ni por voluntad de carne, ni por voluntad de varón, sino de Dios.

De acuerdo con los versículos 12 y 13, la misma verdad que aplicaba a Jesús se aplica a todos aquellos que Lo reciben (el Cristo) y creen en Su poder resucitador, tal y como lo hizo Jesús.

14Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre.

Jesús reconoció la verdad de que el Cristo, la idea divina del hombre o Verbo de Dios, era Su verdadero ser y por consecuencia Él era Hijo de Dios. Debido a que Jesús se mantuvo afianzado a esta imagen perfecta del hombre divino, el Cristo o Verbo entró en cada uno de los átomos de Su ser, incluso en las células mismas de su entidad externa y transformó todo Su cuerpo en vida y sustancia espiritual pura e inmortal. He allí que “el Verbo se hizo carne”. La resurrección de todo Su ser, también incluyó Su cuerpo. Jesús entró vivo y completo al reino espiritual.

15Juan testificó de él diciendo: «Este es de quien yo decía: “El que viene después de mí es antes de mí, porque era primero que yo”». 16De su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia, 17porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18A Dios nadie lo ha visto jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre,él lo ha dado a conocer.

“La Ley fue dada por medio de Moisés.” Moisés representa una fase del proceso evolutivo del hombre. “La ley”, los mandamientos externos, no pueden realmente redimir. “La gracia y la verdad vinieron por Jesucristo”, esto quiere decir, la verdadera salvación, el poder para redimir y transformar vino al hombre por medio de las obras de Jesús, ya que Él estableció una nueva conciencia de raza en la Tierra. Podemos apropiarnos de esa conciencia al tener fe en Él por medio del espíritu interno de la ley que Jesús enseñó y practicó.

El versículo 18 enseña que es por medio del Cristo en nosotros que nos volvemos conscientes del Padre, ya que el Hijo (el Verbo) existe por siempre en Dios, y el Padre y el Hijo son uno y omnipresentes en el hombre y en el universo. El espíritu de la Verdad puede ser discernido solamente por medio del Espíritu, no de modos externos, ninguna percepción intelectual puede llevarnos a conocer a Dios.

19Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: —¿Quién eres tú? 20Él confesó y no...