Prólogo
El placer de leer y las utopías lectoras
en el sigloXXI
Toda utopía que se cumple deja de ser utopía. Esto es tan cierto e irrebatible que lo sabía, desde tiempos inmemoriales, Perogrullo, el más lógico de todos los filósofos y padre del sentido común. Si la utopía se cumple es que entonces no lo era, es decir, nunca lo fue.
El lexicógrafo Guido Gómez de Silva nos ilustra sobre esto en suBreve diccionario etimológico de la lengua española: «Utopía: plan halagüeño, pero irrealizable». Literalmente: el lugar que no existe, el no lugar. Luego, entonces, por definición, las utopías nunca se realizan. Tal es su razón de ser: jamás cumplirse.
Sin embargo, el espíritunoble de las nobles utopías está en sus formulaciones, anhelos y aspiraciones: en lo que deseamos quesea, aunque sepamos que nunca será. Ello sin olvidar, ni por un momento, que no todas las utopías son nobles o que las más de las utopías son innobles.Pensemos, como ejemplos irrefutables, en las utopías ideológicas sangrientas de Hitler y Stalin, cuyos extremos se tocan.
En relación con la utopía de la lectura, es decir con las utopías culturales que anhelan países lectores y, con ello, un mundo dedicado por entero a la lectura, se me podrá juzgar de pesimista y aun de fatalista, pero no de nihilista del libro, pues asumo la lectura como uno de los pocos vicios nobles que podemos oponer a los muchos vicios innobles en un tiempo en el que la nobleza de aspiraciones se ha convertido tan sólo enun discurso más.
Soy realista y creo enlo posible. Soy racional apasionado y no me empeño enlo imposible, pero me gusta pensar que algunas cosas que creemos realizables, bellas y buenas, pueden alcanzar un punto de concreción (sin quimeras fantasmales), en tanto no nos alistemos en las filas del fanatismo. La libertad de cada quien es lo principal, por muy nobles que nos parezcan ciertos quehaceres deleitosos, por mucho que creamos que todos los seres humanos seríanmejores si leyeran libros.
Cada vez que leo, escribo, escucho, o pienso simplemente en este superlativo (mejor/mejores) que como lo define el diccionario tiene que ver con «lo superior a otra cosa y que la excede en una cualidad natural o moral», me pregunto sin afán de retórica: ¿en qué sentido somosmejores los que leemos libros, respecto a los que no los leen? Sería bueno tratar de saberlo, desde el asidero de la realidad, lejos de las abstracciones y absolutamente muy lejos de los lemas y eslóganes efectistas y muchas veces equívocos cuando no injustos y despreciativos, precisamente por su afán retórico.
¿Qué se quiere decir con eso de «Leer es estar vivo»?; ¿qué debemos entender con eso de «Ojos que no leen, corazón que no siente»? Más respeto, por favor, a los campesinos iletrados, y a los ciegos y débiles visuales. Además, hay algo que sabemos, perfectamente, si somos observadores: cuántos lectores y autores no hay que pueden ser muy buenos,técnicamente, y, al mismo tiempo, malísimas personas, pésimos individuos: malvados, ruines, bribones, odiosos, viles, infames, vanidosos, soberbios, egoístas, arribistas, mafiosos, fastidiosos y nefastos; eso sí, muy leídos. Así como las iglesias están llenas de los peores pecadores, algunas de las personas menos nobles, desde el punto de vista ético, frecuentan las librerías. El problema de la deshumanización no reside exclusivamente en la falta de la lectura de libro